Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2007.
Resumen
- 17/02/2007 20:15 - Problemas tecnicos
- 20/02/2007 17:21 - Recuerdo, recuerdo tus brazos
- 21/02/2007 13:45 - Abordando un barco en llamas
- 22/02/2007 00:44 - La chica del croissant (III)
- 26/02/2007 15:16 - Contra el muro
17/02/2007
Problemas tecnicos
20/02/2007
Recuerdo, recuerdo tus brazos

Recuerdo, recuerdo tus brazos alrededor de mi cuerpo.
Tus labios besando los míos, los días que no tenían fin, en los que el espacio en que no estábamos juntos era igual de intenso que cuando te tenia delante. Recuerdo cuando tu presencia saciaba, con creces, todas mis necesidades y una mirada significaba que todos los nervios se pusieran a dar saltos, descontrolados, desbordados. Nadie como tu tenia la habilidad de remover las entrañas hasta hacerme estremecer. Y el camino contigo siempre era llano, de tu mano los recorrimos todos.
Las locuras, los sueños, nuestras ilusiones, nuestras vanidades, el encanto de un tiempo mágico puesto al servicio de un destino común.
Las promesas que un día nos hicimos y hoy cumplimos
. Hace tanto tiempo que duelen los recuerdos, mas nada de eso se perdió, es nuestro para siempre.
Ahora las locuras ya no son tan locas como antes. Y los sueños no son los mismos. Las ilusiones y las vanidades las transformamos a nuestra medida.Somos mas viejos, más prudentes, si cabe, más patéticos, nos convertimos en aquello que un día detestamos.
A veces creo que no podré volver a sentir todas aquellas sensaciones que un día vivimos juntos. Otra vez libre del conocimiento y la sabiduría que los años han dado a un ser sediento de nuevas experiencias.
Mas si fuera a tu lado, mas si tu quisieras caminar nuevamente cogidos de la mano.
Contigo un nuevo despertar, una nueva chispa encendería nuevos fuegos que quemar, iluminaríamos los caminos.
Seremos el viento que se ve en el movimiento de los árboles, haremos danzar hojas y ramas. Inflaremos el mar por las noches, cubriremos la playa de conchas donde escuchar el mar. Daremos luz y calor a una tierra necesitada de las flores mas bonitas que adornaran nuestro jardín. Seremos la explosión en el volcán de nuestra vida, cubriendo todo de polvo. De donde venimos, a donde vamos.
Podremos mirar el pasado sin vergüenza de todos nuestros actos, podremos mirar el futuro con la esperanza renovada. Sabiendo que aquellos que realmente cuenta es tu mirada, son tus manos secando de lágrimas estos ojos llenos de alegría.
21/02/2007
Abordando un barco en llamas
A veces, a todos, antes o despues, nos da por saltar a un barco en llamas. No, no empecemos a decir que si Lucas esta tonto, que si vives en valladolid y no hay más barcos que "la leyenda del Pisuerga" o que ni siquiera hay ni rio ni nada donde poner un barco para poder pegarle fuego. Con un barco en llamas, me refiero a situaciones caoticas en la vida común de cada uno, para algunos puede ser cuestión de vida o muerte, para otros solo enfrentarse a una conversación con otra persona. Situaciones, en definitiva, tan duras, que para uno mismo son similares a la metafora que planteo, un poco salvaje quizá, pero ya me conoceis.
Abordar nuestros barcos no es fácil, normalmente, los problemas no se atacan, sino que se esquivan, las discusiones se calman sin haber resulto la causa que las motivó, en definitiva, vemos que el barco-problema, esta ardiendo, pero preferimos pensar que aun flota, que no es tan grave, que las llamas solo son en la bodega y que no va a pasar nada dramático. Luego, estúpidos de nosotros, nos sorprendemos de que el barco, la vida y todo se vaya a pique carbonizado. Hay una frase buenísima, que dice: "La vida es un naufragio, en el que a última hora solamente se salva el barco" refiriendose a lo material, en mí metafora, lo siento, pero el barco, osea, las situaciones, son lo primero que hace agua y se va, poco a poco, a hacer un bonito arrecife.
Esta claro que las situaciones hay que abordarlas a tiempo, que no vale esperar a que se resuelvan solas, los balones de la vida not e vienen a los pies, hay que correr en cuanto se les ve pasar cerca, y saltar dentro al barco a la mínima señal de humo antes de que las llamas hagan imposible poner solución a los problemas.
Si he sido demasiado criptico y nadie me ha entendido..es que soy un pésimo marinero..pero que me vais a pedir, si soy de Castilla.
22/02/2007
La chica del croissant (III)

Estas cosas ocurren, incluso aunque no pueda ni dar crédito a lo que leo.
Es muy significativo. ¡Te describes con tanta precisión!. Cada entrada en tu bitácora me acerca más al Lucas Serendey que creí conocer, al que amé (aún amo) con decidido ímpetu. Me pregunto cuándo comencé a ser “barco en llamas de tu vida”, aunque tengo claro que es más que una evidencia el hecho de que nunca enfrentaste las dificultades con resolución y decisión. Lo tuyo siempre fue el mutis por el foro, las salidas a horas imposibles, y el refugio en brazos que recogían con ilusión todo lo que tus relatos les aportaban de negativo sobre lo nuestro.
Pero no es tiempo de reproches. Vine a decirte que siempre hay una segunda oportunidad, que resolver dificultades cuando se te presentan como irresolutas invita a la provisional y discreta retirada en espera de mares serenos sobre los que reparar tanto daño. Pero para volver, para desear el retorno esperando al momento en que el fuego deja paso al humo y se puede percibir con mucha más lucidez la magnitud de lo dañado. Aprende de ti mismo. Vuelve cuando tengas los indicios suficientes de que es el momento de intervenir y reparar tanto dolor, tanto despropósito. No huyas, déjalo pendiente y no esquives la mirada anhelante de quien espera algo de ti...
Yo supe de tu corazón abierto a la alegría, y sé que eres capaz de retornar sobre tus pasos. No en vano mi corazón alberga como un tesoro, el amanecer de cada primero de año recostada en tu hombro, frente al sol naciente, con la serenidad de un hombre enamorado, seguro de lo que vive y entregado sin reservas para el amor. Entonces, ningún barco encendido permanecía en llamas más allá del tiempo necesario para que el amor te guiase de nuevo hasta mi....
Paso de vez en cuando por la cafetería. No consigo encontrarte nunca allí, pero sigo sintiendo las mariposas en el estómago cuando los pasos me acercan a su puerta. Da igual que yo para tí ya solo sea una completa desconocida.
Cuídate
26/02/2007
Contra el muro

A los maratonianos, cuando llegan a un lugar donde su resistencia es puesta a prueba, les atenaza la sensación de haber chocado con un muro. No voy a entrar en los fenómenos fisiológicos que ocasionan esa sensación, primero, porque nunca correré una maratón y segundo porque para el caso, no son necesarios. Quiero que imagines esa sensación, imaginar que estáis concentrados en una plaza cualquiera de una gran ciudad, que a vuestro lado hay unos cientos, quizás miles de personas preparándose física y mentalmente para la misma carrera, que delante hay una cinta y alguien, un juez, disparará al aire un tiro que marcará el inicio de la aventura. Al principio, todos van despacio, hay demasiada gente como para intentar salidas estilo Fernando Alonso y aún hay 42 Km. por delante como para salir a toda pastilla desde la primera línea. Luego correrás, comenzarás a sudar al poco tiempo, irás dejando atrás a otras personas que van a un ritmo menor, pasaras por puestos que te ofrecerán cosas, bebidas y comidas que te ayuden en tu camino, te unirás a gente, adaptándote a su ritmo o ellos al tuyo, y durante ese trecho de la carrera, hasta quizá te permitas el lujo de una sonrisa, y alguna palabra de ánimo al ocasional acompañante, y en un momento dado, descubrirás que estás solo, corriendo contra ti mismo, porque sabes, que si quieres ganar alguna carrera, has de correr contra ti, no contra nadie, superarte a ti mismo, estas preparado, llevas doble calcetín de algodón para evitar ampollas, te has puesto tanta vaselina en los genitales que parece que te vayan a meter en unos minutos en prisión, y sigues allí, en el circuito, todo va bien..hasta el kilómetro 30... , mirando el pulsímetro y el podómetro, llevas un tiempo perfecto, no vas a ganar esa maratón, que va, ni lo sueñas, pero vas a rebajar tu propio tiempo bastante, y eso te hace sentir estupendamente...pero llegas al "muro" y el mazazo te deja casi sin respiración. El cansancio te dice, apoyando su mano en tu hombro, bueno, apoyar..... digamos que se te sube encima y te clava las rodillas en las costillas y te susurra con voz de prostituta de Babilonia:
- ¿Crees que vas a terminar esta carrera?, ¿Crees que a alguien de todos esos que están ahí, detrás de las barreras, viéndote correr les importa quien eres, donde vas o si terminaras?, Mira ese parque, hay niños jugando, pájaros que cantan melodías con la experiencia de cien generaciones, acaban de regar el césped, mira bien, ¿no ves las gotas de agua aun prendidas en las hojas? imagina la sensación de sentarte allí, no, sentarte no, tumbarte sobre esa hierba recién cortada, el frescor empapando tu camiseta y el viento acariciando tu rostro...
Y tú sigues allí, o no, porque es en este punto en el que todo puede cambiar, el muro a veces no sucede en una maratón, sino en la propia vida, ante desgracias que para los que te rodean son simples obstáculos que se pueden rebasar por un lado o simplemente saltar, pero que para tí, que llevas corriendo toda tu vida, se hacen insalvables. Es en ese punto donde todo lo que aprendiste, todo lo que te enseñaron empieza a desaparecer y solamente quedas tú frente a la situación, sin más defensa que tu propia mente. Es el momento en el que tienes que mirar adelante y ver una pequeña línea en el suelo, no es la de meta, que va, para esa aún te queda bastante, pero es una marca, y alzas tu pie, que parece inyectado en plomo, alzas tus ojos anegados de lágrimas y los sacudes con fuerza, como un Labrador saliendo del agua y empiezas a dar pasos al frente, como si empezaras a andar por primera vez, las piernas están congestionadas, pero no tienen voluntad, la voluntad esta en tu mente, solo son parte de la maquinaria, te alzas sobre tu cansancio y comienzas a correr de nuevo. Será duro, pero es necesario, verás más parques, más salidas fáciles a la maratón de la vida, pero sabes que esa no es tu misión, sabes que has de terminar esa carrera, por ti sobre todo, pero por todos aquellos que partieron a tu lado, por los que te ayudaron en los malos momentos, por los que fueron compañeros poco o mucho tiempo, y por lo que te queda por recorrer. Adelante, hay una meta que te espera.

