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UN PEZ ENREDADO

La Isla

No quiero abrir los ojos, estoy bien así, siento como algo golpea mi pierna, pero lo ignoro. Si uno se concentra lo suficiente, puede hacerse selectivo en casi todo: en medio de una discoteca puedes apartar a un lado todos los sonidos y mantener una conversación, en una fastuosa mesa puedes elegir entre todos los alimentos aquel que te agrada....entonces, ¿porque no podía yo concentrarme en el rumor del mar chocando contra las rocas?¿porque no podía alejar esa voz que decía mi nombre y elegir solo el grito de las gaviotas sobre mi cabeza?. Abro los ojos y el sol golpea mis pupilas con fuerza, vuelvo a cerrarlos, me entretengo en ese instante, pero los golpes se repiten en mi pierna...y la voz...esa voz que insiste.
- Lucas...venga... levanta de una vez.
Por fin hago caso, me levanto, sacudo la arena que se ha pegado a mi ropa y pelo y miro al joven que esta a mi lado sonriendo.
- Eres un vago coleguilla, llevas toda la mañana tirado en la arena sin hacer nada...hasta creía que te habías muerto -ríe ante la ocurrencia y muestra una pala de niño que lleva en la mano- ya te iban a enterrar los crios, me ha tocado espantarlos con la merienda.
Miro esos ojos y sonrío, el mar esta muy tranquilo, parece una gran lona satinada que alguien ha extendido por todo el horizonte, me vuelvo hacia mi interlocutor, pero ya no está, ni él ni nada...vuelvo a estar en una pequeña cala de esta diminuta isla en la que sin saber ni como ni porque he llegado. Creo que si me concentro, podría imaginar que la isla no es tan pequeña, quizá, con mucha concentración pudiera tener unas dimensiones mayores....cierro los ojos, imagino que la isla se llena de vegetación, algún bungaló, voces...
Como si se tratase de la chistera de un mago, de mi cabeza van surgiendo cosas que hacen que la isla deje de ser tan pequeña, comienzo a oír voces de niños que corretean a mi alrededor, oigo los golpes de una pelota de voley, el crujir de la arena bajo los pies de gente...no quiero abrir los ojos, si lo hago, todo se desvanecerá y volveré a estar solo en esta isla.... pero están los golpes, ahora son más flojos, y su objetivo es mi hombro. Abro los ojos como dos rendijas, dejando que la imagen quede encarcelada por las pestañas, es una mujer la que me golpe con la palma de su mano. Su rostro me es vedado, el pelo le cae sobre él, y solamente consigo ver parcialmente sus ojos, me sonríe.
- Lucas, vamos, te estamos esperando en el hotel.
Cierro los ojos y me dejo conducir...sé que si los abro, todo desaparecerá.

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