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UN PEZ ENREDADO

Lo quiero

Lo quiero

Y morirme contigo si te matas,

y matarme contigo si te mueres...

porque amores que matan, nunca mueren”


Joaquín Sabina



El resto es puro devenir inconcluso y de indeterminado final.


Quiero amanecer incrustado en tu cadera de tiernas curvas, con esa sonrisa de quien descubre con íntima satisfacción la silueta de su amante.


Quiero acometer tu figura con fiereza, la que inspira creer que solo me quedase hoy para amarte....


Necesito vivirte con incondicionalidad, con la que vive el inocente (que no ignorante), abandonado al amor, enredado en un remolino absorbente al que no puede negarse, y en el que su ignorancia toma el color de la esperanza.


Dejaré el dolor en el más recóndito rincón de mi corazón, porque necesito volcar sobre ti cada minuto de intenso sentir. Ya lloraré, si fuese preciso y llegado el momento. Ahora solo deseo tu regreso; me alzaré en quijotesca lucha contra los titanes del espacio y el tiempo, y solo pido no estar aquí si no regresas.


Me siento estúpido en esta estación del absurdo donde, cuestiones sin sentido, me sitúan en la lejanía, indeseable compañera a la que rechazo una y otra vez aunque regrese acechante. No les temo. Antes y después siempre estás tú el estandarte de mi amor.


Bésame con el amor que destilas por todos tus poros. Con tus besos se me olvida el mundo, crece el cielo estrellado sobre mi espíritu y nada hay más poderoso que la plenitud de vivirte, aunque sea a cambio de morir después.


Lo quiero, lo pido, lo anhelo, lo deseo. Cuanto más cerca menos heridas, cuanto más lejos más aniquilante.


Vete. No me cuentes nada luego. Solo abrázame

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2 comentarios

Nacho -

Es un placer inmenso tener retroalimentación acerca de lo escrito, eso que te desnuda un poco más en cada palabra. Gracias Paco. Me pregunto cuántos, como tú, leen lo escribo desde el anonimato.

Me quedo con esos estandartes tan bien descritos, esos que tienden un manto de sombra sobre el resto del mundo. No quiero acordarme de que alguna vez, de vez en cuando, se me hicieron fantasmas, tenaz origen de un dolor insoportable, asfixiante, cruel por implacable. Esos días, en que también deseo volver a mi pluma para verter mis desgarro, quedan ahora muy lejos. No sé por cuanto tiempo seguiré así, pero me siento tan vivo y feliz cuando el brillo de los banderines me ciega, que, como dice la canción: “quiero andarlos de puntillas porno romper el hechizo”.

Vuelve cuando quieras Paco, pero que nada perturbe el sabor refrescante de tu cerveza a la luz de la palabra.

paco -

Hay estandartes que, sobre la atalaya, el viento los mueve y parecen en la lejanía relucientes...tanto que nos hacen olvidar el mundo.
Bonito relato. Yo, seguiré tomando una cerveza.
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