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UN PEZ ENREDADO

Condiciones de prestamo

Mirando con detenimiento la mesa, puede apreciar los nudos, los filamentos de la madera, observa que hay pequeños senderos minúsculos que recorren toda la superficie, como si fuera la piel reseca de un animal anciano. La silla tambien es de la misma madera, aspera, pero tampoco esta destinada a dar una comodidad, solo es un punto de colocación, una ubicación.
Sin más contemplaciones, el hombre se lleva la mano a la camisa, empieza a desabrocharla haciendo saltar los botones con ayuda de las dos manos, dejando al descubierto un pecho amplio, como Castilla. Acaricia su piel, una mano sobre la piel de madera, otra sobre su propia piel, luego, presiona sobre el diafragma y con un gesto de dolor, se introduce la mano en la cavidad hasta llegar al corazón y extraerlo al exterior.
El corazón, libre de las venas y arterias que lo amarraban al cuerpo, late ahora libre sobre la mesa, respirando aire fresco.
La joven que se sienta frente a él, contempla el organo con una sonrisa condescendiente, como el que ve un Yorkshire acurrucado en un rincón, alarga la mano con la intención de acariciarlo.
- ¡¡No lo toques!! -la joven se detiene con la mano en el aire, alza la vista y ve al joven que ha vuelto a abotonarse la camina, luego se da cuenta de que su gesto la resulta grotesco, allí, la mano a medio camino hacia ningun sitio, la retira y contempla sus dedos finos, las uñas..
-Perdona -se disculpa el hombre- es que no quiero que toques aun mi corazón, comprendelo, es mio, algo que no puedo dejar que toque todo el mundo, si lo hiciese...-duda un momento- bueno...tampoco es que lo pueda tocar cualquiera, lo llevo bien protegido, pero a veces.. -de nuevo las dudas le asaltan, busca, en su mente, las palabras correctas y su orden- a veces... la gente se acerca a él, mira, ves esa fina cicatriz que cruza desde la auricula derecha hasta el vintriculo izquierdo? sí, ahí, esa es la marca que me dejó mi novia, bueno, eso y las facturas de medio centro comercial, creo que se me recuperó antes el corazón que la cartera...esa aun me duele cada fin de mes.
La chica asinete comprensiva, su pelo se derrama en una cascada de oro sobre unos hombros de finas claviculas, al respirar, el iman de sus senos atrae la mirada del hombre, que traga saliva.
- ¿Que quieres decirme de tu corazón?, porque si lo has puesto sobre la mesa, no es solo para demostrarme que tienes uno, eso ya lo sabía, todos tenemos un corazón, más grande o más pequeño... algunos dictadores y politicos creo que se ha descubierto que no lo tienen, pero creo que tú no cumples esas condiciones.
El rubor subió al rostro del joven que trago de nuevo saliva y volvió a perder la mirada en los caminos de la mesa.
- Verás, es que tengo una lista.... una serie de..cosas..condiciones para que sepas como has de tratar este corazón...¿puedo leertelas?.
La muchacha, cuya sonrisa se habia ampliado y curvado, asintió.
- Bueno, ahi van -carraspeó.
1ª Este corazón es mio y solo lo tienes en prestamo.
2ª Deberas tratarlo como si fuera tuyo.
3ª Deberas alimentarlo para que siga latiendo por ti.
4ª No podrás abandonarlo sin una reunión previa de las condiciones de devolución.
5ª Estas obligada a....
- Un momento - le interrumpió la dama- me parece muy bien que tengas todas esas condiciones, todos esos sentimientos para proteger tu corazón- empujó el organo, que habia empezado a corretear por la mesa, hacia su dueño- pero veras, yo no quiero tu corazón, sí, me parece muy loable tu gesto, pero veras, te has acercado a mí en la cafeteria, y creo que había algo de química, creo que podriamos haber cenado juntos y, quien sabe, quizá hasta desayunado... pero me estas poniendo en un compromiso con esto del corazón, no, no bajes la vista, mirame, sí, así, quizá un poco más arriba de los pechos estaria bien. Yo no soy una mujer que vaya ofreciendo el corazón al primero que aparece, quizá creas que soy fria, inhumana tal vez, pero chico, hay mucho de que protegerse.
La mujer se levantó, y cuando él fue ha hacerlo, las manos de ella se apoyaron en su hombro.
-No, no es necesario que te levantes, yo ya me voy, quizá otro día coincidamos en otro sitio.
Se levantó y su silueta se perdió en la mañana luminosa mientras el discolo corazón saltaba detrás de ella, para caer como un blobo de agua al suelo, entre las colillas y las servilletas usadas.
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1 comentario

Nacho -

El corazón debería estar en su cavidad siempre. Extraerlo para hacer alarde de su latir forma parte de un irresponsable juego sobre la vida, un deporte de riesgo que pone la existencia en un límite impropio de quien aprecia su devenir en lo que vale.

Yo iría más allá aún: ni siquiera la apariencia de corazón latente y oferente son garantía de sinceridad y apertura. Algunos corazones que laten así esperan a estar solos para mostrar su arrogancia y su infidelidad, se dejan llevar por el fluir de la sangre, sea ésta arterial o venosa....

Así que ¿quien dice que ese corazón saltarín no será para ella, la mano que mece la cuna?

Insisto, el corazón no debería salir del pecho, nada más que para encontrarse con la muerte....
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