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UN PEZ ENREDADO

Condes de Urgel, hab. 312 (II)

Te amo amor mío. Te amo como nunca lo hice. No recibo respuesta. Ya apenas veo bien.


No sé que me espera ahora. No sé cuanto tiempo más pasará antes del desenlace, pero ahora ya no sufro. ¿O sí?; no lo siento con claridad.


¿Sabes? No amé a nunca a nadie así. Si fuera mi último suspiro, lo habré hecho confesándote cuánto de alegría me ha aportado vivir a tu lado. Ni siquiera en los tiempos más oscuros te me marchitaste amapola mía.


Me estoy mareando a pasos agigantados, no consigo hacer que el aire llegue a mis pulmones... Siempre te he adorado con una entrega absoluta, así que en este momento quiero seguir haciéndolo; te quiero amar con tal ímpetu que el recuerdo se instale en tu interior y no te abandone ni un solo instante. Porque en estos meses en que creí sentir algo alejada no pude dejar de amarte; tampoco quise dejarlo de hacerlo nunca.


No entiendo a que vienen esos golpes en la puerta. ¡Qué entren por favor! ¡Qué no se vaya quien sea! ¡Destrozad la puerta si es preciso! (Ya ni siquiera me oigo yo...)

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1 comentario

lucas -

sí, soy todo impaciencia, no puedo evitarlo...por cierto, revisa el penultimo parrafo...creo que le falta un "te" por algún lado :)
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